Ese día fue cuando recibí el primer golpe, en la comisaría de policía de donde residía.
Policía:
¿Señora ha sido usted agredida? ¿Tiene algún parte medico de esa agresión?
Si no existe agresión nosotros no podemos hacer nada.
Pregunto:
¿Para que ustedes puedan ayudarme antes tengo que recibir un tiro o algunas puñaladas?
Respuesta:
Señora sin agresión nosotros solo podemos cursarle la denuncia.
Pregunto:
¿Y yo que le digo a mi (marido) cuando le llegue la denuncia?
EL PRINCIPIO
Veintidós años de matrimonio, media vida, se empieza con el corazón lleno de amor y el alma llena de ilusión que día a día te van partiendo, segundo a segundo, gota a gota. Te vas aislando, guardas silencio, evitas discusiones por que las respuestas a cualquier intento de dialogo es: Estas loca. Tienes la cabeza llena de pájaros. Me case contigo por lastima. No sirves para nada. No vales ni para cinco minutos de cama…
Y ni aun así todos mis esfuerzos para evitar las discusiones fueron vanos aunque conseguí que fueran sin la presencia de mis hijas.
Si intentaba buscar un trabajo para incorporarme al mundo laborar ello suponía abandonar mis obligaciones en casa como madre y esposa, ya que de el jamás tuve ayuda alguna en ningún sentido; si conseguía algún trabajo de limpieza por horas para ayudar a los gastos de casa, no tenia valor alguno, lo que ganaba yo al lado de su nomina era un chiste del que el se reía y esa lucha contra reloj diaria llega un momento que te hunde y aun mas si no tienes un poco de aliento…
Y llegaban los momentos, esos en los que cualquier persona quiere compartir con su pareja, marido o compañero, esos en los que comentas el día, tus preocupaciones sentados en el sofá, hablando tranquilamente, esos momentos nunca llegaron y cuando lo intentaba el los tomaba como una insinuación al sexo donde las muestras de cariño y las caricias brillaban por su ausencia.
Y llegan las negativas y empiezan los reproches, horas y horas perdidas de sueño y descanso porque no accedes a sus deseos sexuales, horas de insultos y palabras que se clavan y te bloquean hasta el punto de pensar que TÚ NO ERES NORMAL, que le estas amargando la vida… y cedes… y callas… y a los cinco minutos que el ya duerme placidamente te levantas de la cama y en la cocina, en el silencio de la noche, rompes a llorar hasta reventar… Y el nuevo día te encuentra limpiando la cocina porque no has tenido fuerzas para volver a la cama… Y callas y todo el mundo empieza a levantarse, vuelta a empezar otro día donde todo queda encerrado en la intimidad, donde la tristeza queda oculta en una sonrisa fingida y todo lo que ha pasado en él queda en el olvido, en mi en el pecho hundido.
martes, 7 de abril de 2009
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