sábado, 11 de abril de 2009

Espera...

Cuando sucede algo fuera de lo habitual y empieza a correr de boca en boca, todo el mundo opina, critica y habla sin cesar sin saber en realidad lo que ha pasado.
Todos juzgan y se creen con el derecho moral de condenar; Nadie tiene el suficiente coraje a callar por no saber o a preguntar cara a cara

“Un día se fue de casa, abandona a su marido e hijos “.
Hay tema para chismosear eh
Pero nadie se pregunta: ¿Por que?
¿Que la ha estado pasando para tomar esa dura decisión?
A nadie le importan las respuestas.

Sí, yo un día tome esa decisión, no fue fácil ni por voluntad propia fue un cúmulo de circunstancias y situaciones vividas a lo largo de muchos años que en corto tiempo se agolparon brutalmente y yo no tuve fuerzas ni físicas ni psicológicas para luchar.
Aun así mi mente fue lo suficientemente lucida para ver claro que ante todo estaba el bienestar de mis hijas y jamás iba a permitir que ellas presenciaran la guerra sus padres iban a comenzar.
Decidí retirarme del campo de batalla, dejar que el tiempo ponga todo en su lugar, (mi abuela decía: La mentira tiene las patas muy cortas) pero ella siempre tuvo fe en la justicia, yo la he perdido.

Tome la decisión de luchar por mi vida, a pesar de no tener recursos de alguna clase, a pesar de que la mayoría de mi familia me dio la espalda, a pesar de llevar más de veintidós años sin experiencia en el mundo laboral cotizable.
Era intentar sobrevivir o iniciar una lucha ante mis hijas de denuncias por malos tratos y violación que jamás se pueden probar o demostrar ante un juez por que todo pasó en lo que llaman intimidad.

Golpe tras golpe, decepción tras decepción, amenazas e injurias e insultos fueron mi equipaje en seis años que estuve luchando por sobrevivir y por dar un beso a mis hijas.

Hace unos meses termino mi huida, aquel quien decía que algún día se le podían cruzar los cables y pegarme un tiro falleció en un accidente, me dolió por mis hijas pero por otra parte yo respire en paz.

Aun quedaron pendientes muchos asuntos, no estábamos divorciados ni habíamos llegado a tramitar la separación de bienes, en nuestros últimos encuentros su actitud hacia mi era muy distinta, en la ultima conversación que mantuvimos me di cuenta que su orgullo le hizo tragar muchas palabras que sus ojos no callaron.

Ya nada importa, todo le lo ha tragado el tiempo y cuando mire hacia el futuro aun me quedaron por recibir algunos golpes mas.




La nueva regulación de las pensiones de viudedad

Resolución:


De acuerdo con los datos existentes en el Instituto nacional de la Seguridad Social y en la documentación aportada por usted esta Dirección Provincial, en aplicación de la legislación vigente, a resuelto denegar con fecha 3-12-2008 la prestación por viudedad por las siguientes causas: Por no tener derecho, en el momento del fallecimiento, a la pensión compensatoria a que se refiere el articulo 97 del Código Civil, de acuerdo con el articulo 174.2 párrafo primero de la Ley General de la Seguridad Social, aprobada por el Real Decreto legislativo 1/1994, de 20 de junio (BOE 29-6-1994) en la redacción dada por la Ley 40/2007,de 4 de diciembre, de medidas en materia de seguridad Social (BOE 05-12-2007)

La esperanza de estar junto a mis hijas y de ver crecer a mis nietos, el apoyo o ayuda a poder afrontar las deudas conjuntas del matrimonio que aun quedan pendientes y poder afrontar una vejez con un poco de dignidad se esfumaron de un manotazo con esta resolución.

Aquí estoy en la distancia esperando que algún día quiten a la ley o a la Justicia esa venda de los ojos que algunos utilizan para llenar sus bolsillos a costa de la desgracia de los demás.

martes, 7 de abril de 2009

VIDA

Posted by Picasa

EMPIEZA MI LUCHA

Ese día fue cuando recibí el primer golpe, en la comisaría de policía de donde residía.
Policía:
¿Señora ha sido usted agredida? ¿Tiene algún parte medico de esa agresión?
Si no existe agresión nosotros no podemos hacer nada.
Pregunto:
¿Para que ustedes puedan ayudarme antes tengo que recibir un tiro o algunas puñaladas?
Respuesta:
Señora sin agresión nosotros solo podemos cursarle la denuncia.
Pregunto:
¿Y yo que le digo a mi (marido) cuando le llegue la denuncia?



EL PRINCIPIO

Veintidós años de matrimonio, media vida, se empieza con el corazón lleno de amor y el alma llena de ilusión que día a día te van partiendo, segundo a segundo, gota a gota. Te vas aislando, guardas silencio, evitas discusiones por que las respuestas a cualquier intento de dialogo es: Estas loca. Tienes la cabeza llena de pájaros. Me case contigo por lastima. No sirves para nada. No vales ni para cinco minutos de cama…
Y ni aun así todos mis esfuerzos para evitar las discusiones fueron vanos aunque conseguí que fueran sin la presencia de mis hijas.

Si intentaba buscar un trabajo para incorporarme al mundo laborar ello suponía abandonar mis obligaciones en casa como madre y esposa, ya que de el jamás tuve ayuda alguna en ningún sentido; si conseguía algún trabajo de limpieza por horas para ayudar a los gastos de casa, no tenia valor alguno, lo que ganaba yo al lado de su nomina era un chiste del que el se reía y esa lucha contra reloj diaria llega un momento que te hunde y aun mas si no tienes un poco de aliento…

Y llegaban los momentos, esos en los que cualquier persona quiere compartir con su pareja, marido o compañero, esos en los que comentas el día, tus preocupaciones sentados en el sofá, hablando tranquilamente, esos momentos nunca llegaron y cuando lo intentaba el los tomaba como una insinuación al sexo donde las muestras de cariño y las caricias brillaban por su ausencia.

Y llegan las negativas y empiezan los reproches, horas y horas perdidas de sueño y descanso porque no accedes a sus deseos sexuales, horas de insultos y palabras que se clavan y te bloquean hasta el punto de pensar que TÚ NO ERES NORMAL, que le estas amargando la vida… y cedes… y callas… y a los cinco minutos que el ya duerme placidamente te levantas de la cama y en la cocina, en el silencio de la noche, rompes a llorar hasta reventar… Y el nuevo día te encuentra limpiando la cocina porque no has tenido fuerzas para volver a la cama… Y callas y todo el mundo empieza a levantarse, vuelta a empezar otro día donde todo queda encerrado en la intimidad, donde la tristeza queda oculta en una sonrisa fingida y todo lo que ha pasado en él queda en el olvido, en mi en el pecho hundido.
Llega un momento en la vida en que te sientas unos segundos al margen de tu camino y echas la vista hacia atrás; Guardas silencio, tomas aliento y continúas caminando, tropezando , cayendo una y mil veces , luchando por la honestidad, el respeto y la justicia.
No te das cuenta de cómo te ves envuelta en mil batallas, en el camino hay muchos obstáculos que te arrastran sin tu querer, que te golpean una y otra vez, que te dejan paralizada preguntando ¿Por qué?

Unas veces esos golpes te vienen de este sistema de vida que existe en donde vives;
Otros que son los que mas te lastiman vienen desde tu propio hogar: coacciones, humillaciones, maltrato, violaciones, degradación, anulación como persona y ser humano de tu propia gente;
Otros los recibes cuando tratas de defenderte y recures con una pizca de esperanza a la Ley, a las Instituciones existentes para ayudar e informar, a Sistema Judicial y demás cuentos que te han vendido a lo largo de toda una vida.
Ahí es cuando empiezas a recibir los golpes más crudos.
Esos son los que te dejan con las rodillas clavadas en el suelo, los que te dejan vacía la vida, sin rumbo ni horizonte donde guiar tus pasos.

Llega un momento en la vida en que te sientan a un lado del camino, puede ser en un banco del un parque de cualquier ciudad, en cualquier esquina, da igual el lugar apenas llevas equipaje, ya nada importa, ya a nadie le importas, ya no eres productivo, no tienes nada que ofrecer… (Cuando llegué a ese punto de mi camino si puedo y están a mi alcance los medios podré o al menos intentare dejar mi palabra)

En estos momentos aun estoy en la lucha, una lucha que empezó el día que tome la dura decisión de denunciar el maltrato psicológico y violaciones que estaba sufriendo por parte de mi (marido).El se guardo muy bien de causarme alguna agresión física, sabia muy bien donde estaba mi limite pero por desgracia también con las palabras se golpea y se causan heridas.
Me resulta muy duro volver a revivir todo este tema, es la primera vez que hablo de ello y no quiero dejar nada dentro, pero quiero y debo hacerlo y no solo por mi también por mis hijas…